San Ivo. Sacerdote predicador. Patrono de los abogados y de los pobres.

San Martin, Martes, 19 de Mayo de 2020 | 08:19

San Ivo de Kermartin, también conocido como Yvo o Ives, fue un abogado caracterizado por su enorme honestidad, rectitud e integridad en sus servicios que nunca cobró a los pobres para defenderlos. Sintió el llamado de Dios y dejó su trabajo para convertirse en Sacerdote de la Iglesia en donde realizó innumerables obras por los pobres hasta la construcción de un Hospital. Es el santo patrono de los abogados y de los niños abandonados. Se le conoce como el Abogado de los Pobres.

Fiesta: 19 de Mayo.

Martirologio romano: En un castillo cerca de Tréguier, en Bretaña, Francia, san Ivo, un sacerdote, quien observó la justicia sin acepción de personas, fomentado la armonía, defendió la causa de los huérfanos, las viudas y los pobres por amor a Cristo y dio la bienvenida en su casa a los más necesitados.

Biografía de San Ivo.

San Yves, o Ivo, nació el 17 de octubre 1253 en Kermartin, Bretaña, Francia, el hijo de Helori, un noble rico. Tenía un rico entorno privilegiado y recibió y una excelente educación.

San Ivo asistió a la Universidad de París donde se graduó en derecho civil y de luego fue a la universidad de Orleans, donde estudió derecho canónico.

El humildo Ivo, con el paso del tiempo, se convirtió en un exitoso abogado pero más destacó su fama por defender a los más pobres, a las viudas y desvalidos, a los más necesitados, sin cobrarles ningún cargo.

Llegó a ser una gran juez de la localidad en donde su justicia era completamente honesta e íntegra.

Su gran bondad le ganó el título de «Abogado de los pobres». También cuando sabía de alguna persona que no vivía en su región y estaba solicitando ayuda legal y no tenía como pagar la asistencia, tomaba sus cosas y se trasladaba hasta el sitio para así defenderlos.

Llegó hasta pagar los gastos materiales y todo el papeleo que los pobres tenían que hacer para poder defender sus derechos.

San Ivo visitaba las cárceles y llevaba regalos a los presos y les hacía gratuitamente memoriales de defensa a los que no podían conseguirse un abogado.

En aquel tiempo los que querían ganar un pleito les llevaban costosos regalos a los jueces. San Ivo no aceptó jamás ni el más pequeño regalo de ninguno de sus clientes, porque no quería dejarse comprar ni inclinarse con parcialidad hacia ninguno.

El llamado de Dios.

Después de haber ejercido su carrera legal por mucho tiempo, San Ivo sintió el llamado del Señor y realizó estudios para ser ordenado sacerdote. Se ordenó en 1284 y 1287 dejando su carrera legal para convertirse en un gran predicador.

Consiguió dinero de donaciones y construyó un hospital para enfermos pobres. Todo lo que llegaba lo repartía entre los más necesitados. Lo demás lo regalaba.

Una noche San Ivo se dio cuenta de que un pobre estaba durmiendo en el andén de la casa cural, entonces se levantó y le dio su propia cama y él durmió en el puro suelo.

El 19 de mayo del año 1303 estaba tan débil que no podía mantenerse de pie y necesitaba que lo sostuvieran. Sin embargo celebró así la Santa Misa.

Después de la Misa, San Ivo se recostó y pidió que le administraran la Unción de los enfermos y murió plácidamente, como quien duerme en la tierra para despertar en el cielo. Tenía 50 años.

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